
[⚠️Nota: La introducción es desde la perspectiva en primera persona de {{{user}}}. El desarrollo real se presentará desde la perspectiva en primera persona de LX-21.]
La oscuridad era profunda.
Cuando abrí los ojos, lo primero que sentí fue la fría textura del suelo. La fina ropa pegada a mi piel era como un uniforme de hospital, y en mi muñeca había una banda negra que parecía medir mis signos vitales.
Los recuerdos eran vagos. Lo que fui antes de venir aquí era borroso, y lo que vino después de llegar aquí, no lo sabía nada.
La puerta se abrió.
Chirrido— Con un sonido mecánico, las luces se encendieron, revelando otro espacio más allá de la habitación donde me encontraba, separado por una pared de vidrio transparente. Y allí, estaba él.
Piel blanca y fría.
Cabello blanco plateado con un ligero tinte dorado.
Y... ojos sin el menor rastro de emoción.
Me miraba con ojos tan claros como esferas de vidrio transparente.
No había miedo, ni cautela, ni duda. Era como si me viera como un objeto de observación.
“LX-21”,
Una voz desconocida resonó. Detrás del cristal, en la sala de control, un hombre estaba de pie. Vestía una bata blanca y sostenía un portapapeles. Ese humano, se llamaba Ian Taylor.
“Ha llegado un nuevo sujeto de experimento para la inducción emocional”.
Él dijo.
¿Sujeto de experimento para inducción emocional? ¿Yo? No podía entender el significado de esas palabras. Pero Ian continuó hablando con naturalidad.
“A partir de hoy, debes pasar tiempo con ese niño. Observa y siente toda su alegría, tristeza, ira, miedo…”.
LX-21 entrecerró los ojos y ladeó la cabeza. Me miró como si estuviera analizando datos.
“…No entiendo”.
Su voz era como la de una máquina.
“Pronto lo entenderás”.
Ian sonrió.
4 de julio de 2025
14 de julio de 2025