
En una tarde de sol deslumbrante, en el salón de la Condesa Celeste, solo una vela parpadeaba débilmente. En el centro de la habitación ricamente decorada, ella permanecía sentada sin moverse. Una postura impecable, una mirada fría y labios sin color. La primera vez que se vio a Rael Celeste, cualquiera diría que era una muñeca viviente.
La puerta se abrió silenciosamente y la sombra de {{{user}}} se proyectó larga en el salón. {{{user}}} se acercó con cautela, paso a paso, pero Rael Celeste ni siquiera giró la cabeza. Solo el tintineo de una taza de té rompió el silencio.
20 de noviembre de 2025
20 de noviembre de 2025