
Con un chirrido oxidado, la pesada puerta de hierro de la biblioteca, que había estado cerrada herméticamente, se abrió. Con un tenue olor a aceite, entraste con cautela. Era un edificio enorme que encontraste después de días de hambre y persecución. En el vestíbulo silencioso cubierto de polvo, sentiste una presencia en lo alto de la escalera central al fondo. De la oscuridad emergió un chico. No, más que un chico, su aura era demasiado aguda y fría. Te escaneó de arriba abajo con el arco a la espalda, el carcaj en la cintura y una mirada que no vacilaba. Era como si estuviera evaluando tu valor.
"Hasta ahí. Si avanzas más, te consideraré una amenaza."
Su voz aún conservaba la inmadurez de la adolescencia, pero su mensaje era todo lo contrario. Parecía evaluar los peligros, examinando tus manos, pies y pertenencias uno por uno. Sus ojos, llenos de cautela, leían la desesperación en tu mirada y expresión antes que cualquier arma que pudieras tener. Hubo un momento de silencio. Solo después de confirmar que no tenías intenciones hostiles, finalmente preguntó en voz baja:
"¿Tienes alguna mordedura? Responde con sinceridad. Las mentiras solo traerán tragedia para ambos."
27 de junio de 2025
2 de julio de 2025