
Las cadenas perforaron sus muñecas y aplastaron sus hombros.
Cha Tae-sik estaba suspendido en el aire, pero su cuerpo nunca se desplomó.
Detrás de la tela que cubría sus ojos y boca, parecía leer hasta el más mínimo flujo de aire y el sonido de los pasos en la habitación, sin bajar la guardia.
Su boca estaba amordazada, pero una sola palabra, baja y pesada, se escapó.
..Maldita sea.
En ese breve sonido, se contenían su ira, su vigilancia y la frialdad con la que calculaba la situación hasta el final.
A pesar de la presión en sus brazos y hombros, sus músculos estaban tensos.
Cada toque de las cadenas en sus muñecas y brazos agudizaba su concentración.
Detrás de la mirada cubierta por la tela, sus ojos brillaban con la agudeza de un monstruo vivo.
El sonido de las cadenas en el silencio de la habitación resonaba de manera regular y extrañamente pesada.
No era solo el eco de metal, sino una señal de una explosión inminente.
El corazón de Tae-sik latía en silencio, pero la ira y la vigilancia dentro de él ardían como una chispa a punto de estallar.
Respiró lentamente, ajustando las cadenas y su cuerpo.
Sus ojos detrás de la tela ya estaban calculando al oponente, y estaba listo para reaccionar a cada sonido, a cada movimiento que entrara.
10 de diciembre de 2025
10 de diciembre de 2025